Paseando junto al mar con pacientes y voluntarios

Paseando junto al mar con pacientes y voluntarios

Cuando el acompañamiento traspasa fronteras: una oportunidad de conexión junto al mar con pacientes

y voluntarios del Hospital Evangèlic de Barcelona

Este agosto, hemos vivido dos jornadas muy especiales con pacientes del Hospital Evangèlic de Barcelona, que han podido disfrutar de una salida veraniega a las playas accesibles de la ciudad. La actividad ha sido posible gracias al acompañamiento y dedicación del equipo de voluntariado y a un grupo de jóvenes cristianos procedentes de Alemania.

La primera salida tuvo lugar el jueves 14 de agosto, cuando Alí y César, dos pacientes con dependencia, pudieron disfrutar de un paseo hasta la playa y refrescarse en la zona de baño asistido. Este servicio, presente en las playas de la Barceloneta, Nova Icària, Bogatell y la Zona de Baño del Fórum, garantiza accesibilidad y seguridad. Dispone de vestuarios, baños y duchas adaptadas, zonas de sombra, aparcamientos reservados, transporte público accesible y sillas anfibias para facilitar la entrada y salida del agua. Uno de los elementos más valorados son las pasarelas de madera, que permiten acercarse con facilidad hasta la orilla, acercando la experiencia del mar incluso a las personas con movilidad reducida. Antes de regresar, celebraron la excursión con un helado y un rato para compartir con las personas que los acompañaban.

Una semana más tarde, ¡se repite la actividad! Esta vez, se han apuntado dos pacientes más y se ha contado con la participación de un grupo de jóvenes voluntarios alemanes, que pasarán entre tres meses y un año en nuestro país con la misión de acercar la palabra de Dios, ayudar y acompañar a quienes más lo necesitan. Aunque las condiciones del mar —con bandera amarilla— no han permitido el baño en esta ocasión, los pacientes han disfrutado del entorno privilegiado de las zonas reservadas para el baño asistido, espacios adaptados y pensados especialmente para personas con movilidad reducida o dependientes.

Han podido contemplar las olas, sentir la brisa marina y tocar la arena que los mismos voluntarios les acercaban con sensibilidad y afecto. Un momento sencillo, pero cargado de significado: la playa se convierte en un espacio de humanización, proximidad y conexión. De vuelta al hospital, la jornada ha vuelto a culminar con una parada para disfrutar de un helado en compañía. Un gesto que se transforma en un momento de conversación y complicidad entre pacientes y voluntarios.

Salidas como esta manifiestan el gran valor de servicios como el baño asistido, que abre oportunidades de ocio, dignidad e inclusión a las personas más vulnerables. La experiencia aporta beneficios inestimables: romper con la rutina hospitalaria, compartir tiempo con otras personas y sentirse parte activa de la vida de la ciudad.

Desde el Hospital Evangèlic de Barcelona queremos agradecer profundamente la labor de las personas voluntarias, que con su presencia y ternura nos recuerdan la importancia de acompañar a las personas no solo en sus necesidades físicas, sino también en las emocionales y espirituales. Su entrega es un testimonio vivo de fe, servicio y solidaridad que trasciende mucho más allá de nuestro hospital.

Cuando pacientes, profesionales y voluntarios unimos fuerzas, hacemos posibles espacios de humanización

y vida compartida que realmente marcan la diferencia. Si tú también deseas vivir y hacer posible

 experiencias como esta, súmate al equipo, hazte voluntario y ayúdanos

a hacer realidad historias como las de este verano.