Las I Olimpíades de les Persones Grans refuerzan la conexión comunitaria en el barrio del Parc i la Llacuna del Poblenou

Las I Olimpíades de les Persones Grans refuerzan la conexión comunitaria en el barrio del Parc i la Llacuna del Poblenou

El Hospital Evangèlic de Barcelona, la Biblioteca El Clot – Josep Benet, el Casal de Barri La Llacuna y els Habitatges amb Serveis per a la Gent Gran Glòries se han unido para impulsar esta iniciativa que promueve la salud, la vida activa y las relaciones de vecindad.

El proyecto pone de manifiesto la fuerza del trabajo en red para visibilizar los servicios del barrio, fortalecer la cohesión entre personas y equipamientos, y combatir la soledad no deseada.

El Ajuntament de Barcelona y la Diputació de Barcelona apuestan por hacer crecer la iniciativa, replicando el modelo en otros barrios y municipios.

Representación de los participantes durante la primera jornada, celebrada en la Biblioteca El Clot – Josep Benet.

Esta mañana se ha celebrado el acto de clausura de la primera edición de las Olimpíades de les Persones Grans: Xarxa, salut i barri!, una iniciativa comunitaria que durante todo el mes de noviembre ha promovido la salud, la conexión y la vida activa de las personas mayores, fortaleciendo los vínculos entre equipamientos y vecindario del barrio del Parc i la Llacuna del Poblenou.

El proyecto, impulsado conjuntamente por el Hospital Evangèlic de Barcelona, la Biblioteca El Clot – Josep Benet, el Casal de Barri La Llacuna y los Habitatges amb Serveis per a la Gent Gran Glòries, ha contado con la participación de una treintena de personas usuarias de estos servicios del distrito de Sant Martí.

Durante cuatro semanas, cada martes por la mañana, los participantes se han reunido en estos equipamientos del barrio para compartir actividades lúdicas y de trabajo cognitivo y físico, como dinámicas de puntería, pruebas deportivas adaptadas, ejercicios de psicomotricidad y estimulación mental. Más allá de la diversión, el objetivo principal ha sido fomentar las relaciones interpersonales, romper el aislamiento y la soledad no deseada, y dar a conocer los recursos de proximidad dirigidos a las personas mayores.

“He conocido gente nueva y con buen corazón, algo que cada vez cuesta más. Me encantaría que se hicieran más actividades como esta, porque en los espacios residenciales a menudo se echan de menos propuestas así y la calidez humana que hemos recibido aquí”, explica Adoración, una de las participantes. “Sentimos que volvemos a tener espíritu de juventud”, comenta otra asistente, quien destaca la ilusión con la que cada martes esperaba la jornada.

Las personas participantes disfrutan de las actividades y crean nuevos vínculos con vecinos del barrio.

El acto de clausura, celebrado este martes 25 de noviembre en el Auditorio Tournier del Hospital Evangèlic de Barcelona, ha reunido a más de 40 personas entre participantes, profesionales y representantes de las entidades organizadoras. Además, el evento ha contado con la presencia de diferentes representantes institucionales que han querido mostrar su apoyo activo a la iniciativa, acompañando también varias sesiones: Samuel Núñez, diputado adjunto del Área de Comercio, Consumo y Salud Pública de la Diputació de Barcelona; Silvia López, consejera de Personas Mayores; Imma Bajo, consejera de gobierno del distrito de Sant Martí; y Maria Josep López González, técnica de barrio del Ajuntament de Barcelona.

Participantes premiados, acompañados por Imma Bajo, consejera de gobierno del distrito de Sant Martí, y Samuel Núñez, diputado adjunto del Área de Comercio, Consumo y Salud Pública de la Diputació de Barcelona.

La consejera de gobierno del distrito de Sant Martí, Imma Bajo, ha subrayado la importancia de esta iniciativa que “recupera la dimensión más humana de la vida comunitaria y facilita las relaciones intergeneracionales”. “Los barrios sin personas no existen”, ha remarcado, reivindicando la necesidad de vivir, convivir y romper dinámicas de deshumanización que afectan a diferentes etapas de la vida. Por este motivo, Bajo defiende el crecimiento del proyecto, incorporando nuevos equipamientos y replicando la iniciativa en otros barrios del distrito.

Samuel Núñez, diputado adjunto del Área de Comercio, Consumo y Salud Pública de la Diputació de Barcelona, ha destacado el valor ejemplar de esta primera edición que considera “una iniciativa extraordinaria y un referente en participación, esfuerzo y orgullo comunitario”. Núñez también ha recalcado que el verdadero legado del proyecto no es la competición ni las medallas, sino “la red de amistades y apoyo mutuo que se llevan los participantes y que seguirá viva en el barrio”. Asimismo, ha puesto en valor la importancia de estas alianzas para promover un envejecimiento de calidad y ha expresado la voluntad de la Diputació de Barcelona de explorar la replicación de esta experiencia en otros municipios.

Durante la ceremonia se han entregado diplomas y reconocimientos, donados por Fresenius, y se ha compartido un aperitivo festivo por gentileza de Ausolan, para poner el broche final a una experiencia colectiva que ha conectado a personas que viven una misma etapa vital, favoreciendo su retorno activo a la comunidad.

Las actividades son adaptadas y supervisadas por profesionales especializados.

Según Diandra Luna, terapeuta ocupacional del Hospital Evangèlic de Barcelona, esta iniciativa evidencia que “la salud no solo se trabaja dentro de los centros sanitarios”, sino también en la calle, a través de las relaciones y del sentimiento de pertenencia. “Hemos visto cambios muy bonitos en las personas participantes: más seguridad, más autoestima y, sobre todo, más ganas de salir y compartir”, comenta.

En la misma línea, Sergio García, neuropsicólogo del hospital, destaca que “más allá de los beneficios físicos y cognitivos, el valor real de estas Olimpiadas es crear red y generar nuevos vínculos con personas con quienes ya existe una conexión de proximidad”. Este impacto positivo se refleja en casos concretos, como el de Carmen, una paciente que explica que, gracias al progreso experimentado en el Hospital de Día del Hospital Evangèlic de Barcelona, su psicólogo le ha dado el alta de la depresión, ya que ahora se siente mucho más activa y con ganas de seguir adelante.

Desde la Biblioteca El Clot – Josep Benet, Anna Hernández, técnica auxiliar, remarca el valor de la iniciativa como espacio de encuentro: “Igual que ocurre con la biblioteca, estas Olimpiadas se convierten en un punto de reunión y convivencia que invita a los vecinos y vecinas a salir de casa, relacionarse y sentirse útiles y acompañados”.

El director de los Habitatges amb Serveis per a la Gent Gran Glòries, Rubén Norberto, también resalta el papel del proyecto en la lucha contra la soledad no deseada. “Estas Olimpiadas fomentan los vínculos sociales y combaten situaciones de aislamiento. Además, contribuyen al bienestar y la salud, generando memoria emocional colectiva y fortaleciendo la cohesión”, afirma.

Por su parte, Sandra Recasens, dinamizadora del Casal de Barri La Llacuna, subraya que “las Olimpiadas son una oportunidad para hacer red en el barrio, tanto entre los equipamientos como entre el vecindario”. “Los participantes salen de su zona de confort y descubren que pueden hacer muchas más cosas de las que imaginaban”, añade.

El Hospital Evangèlic de Barcelona y el resto de entidades impulsoras han coincidido en señalar que el proyecto ha sido “un ejemplo de trabajo comunitario en red” y han expresado su voluntad de dar continuidad a las Olimpíades de les Persones Grans: Xarxa, salut i barri!, con nuevas ediciones que sigan fomentando la salud, la participación y la vida compartida en el barrio.